EL REGRESO DEL CUERPO ÚNICO
Una presión que vuelve a instalarse
La entrevistada también observa un retroceso en la manera en que la cultura representa los cuerpos. Después de años en que la diversidad corporal comenzó a ganar espacio, identifica nuevamente señales que privilegian una silueta determinada.
Para explicarlo recurre a algo aparentemente cotidiano: el regreso de los pantalones de tiro bajo. Una prenda que, a su juicio, resulta especialmente restrictiva para diferentes tipos de cuerpos y que ha reaparecido en pasarelas, publicidad y redes sociales.
El efecto no se limita a quienes ya son adultos. Niños y adolescentes también crecen rodeados por esas imágenes y aprenden, de manera explícita o inconsciente, qué cuerpos reciben validación.
TESTIMONIO · SALUD MENTAL
[FECHA]
La historia de una víctima
Durante años aprendió de cerca lo que significa convivir con un trastorno de la conducta alimentaria. Hoy observa con preocupación cómo medicamentos que reducen el apetito se viralizan en redes sociales y vuelven a instalar la delgadez como una meta que parece justificarlo todo.
Por Fernanda Morán y Joaquín Soto

Los trastornos de la conducta alimentaria pueden explicarse a través de diagnósticos, estudios y especialistas. Pero hay una dimensión que sólo aparece cuando se escucha a quienes han tenido que convivir con ellos.
La protagonista de este testimonio pidió mantener su identidad anonima. Habla desde la experiencia y desde el conocimiento cercano de una enfermedad que, asegura, no desaparece simplemente porque una persona vuelva a comer o alcance determinado peso.
Por eso observa con inquietud la facilidad con que medicamentos capaces de disminuir el apetito han entrado en redes sociales como una herramienta para adelgazar.
CUANDO DEJAR DE SENTIR HAMBRE PARECE UNA SOLUCIÓN
“El medicamento no es permanente. Nuestro cuerpo sí”
Para la entrevistada, uno de los aspectos más preocupantes es que la pérdida del apetito pueda ser entendida como una respuesta deseable por sí misma. Comer menos puede traducirse rápidamente en una baja de peso, pero eso no significa necesariamente que exista una relación saludable con la alimentación.
TESTIMONIO ANÓNIMO
“Conociendo de cerca los TCA, me parece súper impactante y grave cómo se ha popularizado en la sociedad el acceso a un medicamento que suprime el apetito de una manera súper poco sana, sin pensar en cómo esto puede afectarte psicológicamente”.
Su preocupación parte de una idea sencilla. El medicamento puede dejar de utilizarse. El cuerpo, en cambio, permanece.
Buscar de manera deliberada la desaparición del hambre con el objetivo de alcanzar una determinada apariencia puede alterar la relación que una persona mantiene con una necesidad biológica básica.
“Un medicamento no es permanente. Nuestro cuerpo es lo que tenemos en esta vida para vivir, para existir, y que estemos buscando de manera superficial suprimir el hambre para tener una forma estética y no una forma sana de vivir es sumamente preocupante”.
LA FALSA SEGURIDAD
“Es legal, entonces debe estar bien”
La entrevistada identifica otro elemento que puede hacer especialmente compleja la relación con estos medicamentos: su legitimidad médica.
A diferencia de la decisión consciente de dejar de comer, consumir un producto desarrollado por la medicina puede producir la sensación de que la conducta es segura porque existe detrás de ella una validación científica.
Esa percepción, advierte, puede hacer más difícil reconocer cuándo la búsqueda de pérdida de peso comienza a transformarse en una conducta dañina.
“Si adquieres un TCA por un medicamento que es viral por TikTok, es sumamente grave”.
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EL COSTO DE PASAR HAMBRE
Cuando adelgazar empieza a ser un problema para la salud
En el testimonio aparece una contradicción que atraviesa todo el debate: un medicamento pensado desde la salud puede terminar incorporándose a conductas que deterioran precisamente aquello que pretende proteger.
La restricción alimentaria puede significar falta de nutrientes, desnutrición y efectos que no se limitan al cuerpo. Según relata, cuando el organismo carece de los nutrientes que necesita también comienza a resentirse el bienestar psicológico.
TESTIMONIO ANÓNIMO
“Si un medicamento está enfocado en la salud de las personas, es súper contradictorio que la salud sea a costo de pasar hambre, de sufrir desnutrición, de no tener las vitaminas suficientes para querer vivir”.
TESTIMONIO ANÓNIMO
“Yo creo que nuevamente hay un retroceso en la cultura del cuerpo. Vuelven a estar de moda los pantalones de tiro bajo, que son sumamente limitantes para todos los tipos de cuerpo, y es lo que estamos viendo en las pasarelas, en las publicidades”.
EL FINAL DEL RECORRIDO
El problema no termina frente al espejo
Los medicamentos pueden cambiar. Las tendencias también. Incluso los cuerpos que ocupan las portadas, las pasarelas y las pantallas responden a modas que tarde o temprano serán reemplazadas por otras.
Lo que no desaparece con la misma rapidez son las consecuencias de una relación dañina con el cuerpo y con la alimentación.
El testimonio de esta afectada devuelve la discusión al punto desde el cual quizás nunca debió salir: la salud no puede medirse únicamente por el número que aparece en una balanza ni por la capacidad de una persona para aproximarse al cuerpo que impone una pantalla.
¿Hasta dónde estamos dispuestos a arriesgar nuestra salud para encajar en un estándar que cambia cada vez que cambia la pantalla?
